¿Quieres saber más sobre la miel?

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Creo que la miel nos acompaña a todos desde pequeños, yo recuerdo ver siempre un tarro de cristal lleno de miel en la despensa de la cocina de la casa de mis padres. Hemos convivido con ella siempre y seguro que recordarás la frase típica cuando te dolía la garganta “tienes que tomar una cucharadita de miel con limón que suaviza la irritación que tienes”. No se si de pequeño a ti gustaba pero en mi caso solo me encantaba en los cereales “Miel Posp” y a medida que voy creciendo parece que me voy habituando a ella aunque no me chista mucho su sabor pero si la tomo en un “chupito” casero para combatir el resfriado. 

Hace unos años se ha puesto muy de moda utilizarlo como endulzante para reducir el consumo de azúcar pero… ¿realmente es tan buena para ese uso? 

Primero tenemos que saber que es la miel y de que está compuesta. Bien, pues vamos a ello 🍯

Sí es verdad que la miel es un tipo de edulcorante natural, de hecho tiene mayor poder endulzante que el azúcar blanco y su aporte calórico también es inferior ya que aporta 300 kcal por 100 gr. Todo esto es producto de la interacción de las flores y las abejas. 

¿Pero de qué está compuesta para poseer ese poder endulzante?

Su composición depende de diversos factores como el origen floral, los factores climáticos, los métodos de recolección, de la raza apícola..etc. 

Pero su composición es mayormente un 80% de carbohidratos, donde un 30% corresponde a glucosa y el 40% es fructosa. El resto de componentes serían  ácidos, minerales, proteínas, vitaminas, aromas…etc

Y pensarás, “pero la miel es buenísima como endulzante ya que es totalmente natural!” si … .natural sí , pero es que los azúcares que posee son azúcares libres! ¿Pero y eso que tiene que ver? ¿que tienen de malo? 

Pues que no son azúcares intrínsecos como el que poseen las frutas y las verduras, y hoy en día la OMS recomienda que el consumo de azúcares libres sea inferior al 5% de la ingesta calórica total , en los que se incluyen los azúcares de la miel. Existe relación con la posibilidad de sufrir sobrepeso u obesidad.

A día de hoy no se puede comparar el  efecto metabólico producido por edulcorantes naturales y nutritivos, como la miel, con los producidos con el azúcar blanco. Pero en un estudio sobre ello, se ha comprobado que la miel aumenta la glucemia (nivel de glucosa en sangre)  y afecta negativamente al metabolismo lipídico y provoca un aumento de marcadores inflamatorios , al igual que el azúcar. 

¿Y qué hay de verdad en cuanto a sus propiedades?

Siempre ha sido famosa desde la antigüedad  por sus propiedades curativas, nutritivas e incluso en la cosmética. Estoy segura de que si piensas en las propiedades de la miel te viene a la mente que tiene poder antimicrobiano, antiinflamatorio y que es cicatrizante, pero…¿es esto verdad? ¿ existen estudios que así lo confirmen?

La Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria (EFSA) aún no permite que se menciona ninguna propiedad de salud relacionada con la miel en el etiquetado, y deja claro que la miel no puede tener ninguna sustancia extra: nada de aditivos ni otros productos químicos añadidos como pueden ser los antibióticos.

Por lo tanto, no autoriza ninguno de los siguientes beneficios que se le atribuyen

-Propiedades beneficiosas sobre el sistema digestivo.

– Los flavonoides que contiene la miel mejoran el balance de microorganismos del cuerpo.

– Tiene poder antioxidante.

– Efecto antimicrobiano.

– Ayuda a la memoria y mejora el aprendizaje.

– Mejora el metabolismo lipídico.

En contraposición a esto, existen estudios publicados en revistas que recogen  los resultados de varios estudios in vitro e in vivo que sí han demostrado la actividad antioxidante, antimicrobiana, antiviral y antifúngica. También señalan los efectos protectores sobre los sistemas cardiovasculares, respiratorios y gastrointestinales.

Pero claro, todo ello probado en roedores no en la raza humana, por lo tanto no está demostradas esas propiedades en nuestro organismo. Además, esos beneficios se encuentran en los polifenoles que una vez ingerida la miel se demuestra que  tiene una baja biodisponibilidad y absorción.  

Así que a día de hoy sus poderes protectores para la salud están en discusión y no están aprobados por la EFSA. 

Y muy importante que sepas que la OMS desaconseja su consumo en niños menores de 12 meses, por el riesgo de contener esporas de  Clostridium botulinum pudiendo causar infecciones graves. 

Para disfrutar de la calidad de una buena miel, tienes que saber escogerla ya que existen muchas variedades en el supermercado.

Lo más importante y el punto crítico es saber el origen de la miel. De hecho, en la etiqueta es obligatorio que aparezca el país o los países de origen en que la miel haya sido recolectada. 

Pero como siempre, la legislación permite que si las mieles son originarias de varios países se pueda indicar simplemente que son de la UE. O sea, que puede ser una mezcla procedente de Europa y América que leerás en la etiqueta “mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE”, es decir..ni idea de donde procede!!! (estas cosas son las que no entiendo, que se permitan estas cosas cuando influye en la calidad)

Si quieres estar seguro del origen de la miel que vas a consumir, lo más fiable son las mieles con DOP o con IGP (sellos vinculados a un origen protegido).

En España tenemos 5:

4 Denominaciones de Origen Protegida:

 DOP Miel de Granada, 

DOP Miel de La Alcarria,

 DOP Miel de Tenerife 

 DOP Miel de Villuercas-Ibores;

1 Indicación Geográfica Protegida: IGP Miel de Galicia. 

También existe la miel ecológica, la cual tiene que llevar el sello que la certifique. Estarás comprando de manera segura una miel que prácticamente no lleva pesticidas. 

Las colmenas de producción ecológica son uno de los mejores modelos de producción sostenible. Además de tratarse de una producción totalmente respetuosa con el entorno, facilitan la polinización, función que contribuye al mantenimiento de la biodiversidad.

¿Cuál es mi recomendación?

  • Consumir miel pero teniendo en cuenta la recomendación de la OMS sobre el 5% de azúcares libres, es decir, puedes incluirla en tu dieta en cantidades reducidas.
  • Comprar la miel que sea autóctona, evitando las que son importadas. Además, comprar miel de la zona favorece la conservación de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas.
  • Inclínate por las que  vienen en tarros de cristal, ya que los procesos industriales de calefacción y almacenamiento pueden producir compuestos tóxicos.

¿Cuál tengo en mi despensa? 

Siempre alguna miel de productores locales que no adquiero en supermercados.

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